Las siete sillas..
- Laura Katalina Cortés Salazar

- 24 ago 2018
- 2 Min. de lectura

Cada año tiene su especial acontecimiento, así como lo tenía el año 2020. El año 2020 será recordado como uno de los años más caóticos y especiales para la humanidad; comenzando por el hecho del el asesinato de Donald Trump, apareciendo después la respuesta de la ONU a la pobreza extrema (y su radical solución), junto con el surgimiento las dos peores situaciones: Siri se reveló contra el gobierno y la tierra hizo enojar a los habitantes del planeta marte.
En fin, cada una de estas acciones nos llevan a aquel extraordinario día: 13 de mayo. Recuerdo la fecha como si hubiese sido ayer.

Aún recuerdo aquella penetrante luz que apareció de la nada en medio de la nave central de la iglesia, haciendo que exactamente 7 sillas comenzaran su vuelo por el recinto y entre ellas estaba Sor María. Me es imposible olvidar aquel día.
La gente se asustó, naturalmente. No era normal ver como las sillas laterales de la iglesia se elevaban en mitad de la misa y menos ver como el rayo de luz las captaba una a una buscando a su silla especial que en medio de nosotros flotaba como polilla hacia ella llevando a Sor María que lloraba asustada por lo que ocurría.
Lo primero que la gente manifestó es que era obra del demonio, que eso era brujería y que estábamos condenados. Era el peor escenario de ocurrencia de hecho sobrenaturales y no hacía más que pensar en como calmar a la gente, conociendo de primera mano que si no lo hacía bien podía generar una conmoción más grave.
De repente, las demás sillas cayeron en medio de nosotros con todos los demás feligreses que solo repetían: "estamos perdidos, estamos perdidos" antes de desaparecer en medio de la niebla que sucedió a aquella brillante luz que había desaparecido. La gente se desmayó.
Ese día, pudimos aprender tres cosas: la primera, que esto había sido obra de los habitantes de Marte, estaban cansados de los infructuosos intentos de los científicos por encontrarlos. La segunda, su tecnología. La tecnología de Marte era tan avanzada que podía causar rupturas del espacio-tiempo, tan fuertes que no solo hicieron aparecer la luz y levitar las sillas sino que envió a la silla en la que estaba Sor María (la quinta silla) a Francia, a la catedral de Notre Dame específicamente.
Incluso hoy nos queda la duda de qué sucedió con las otras sillas y los feligreses que las estaban ocupando y el por qué a nosotros no nos pasó nada.
Quizá, tan solo quizá Dios en su infinita bondad nos permitió vivir para dar cuenta de aquel momento. Suceso que muy pocos podrían contarlo...




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