top of page

LAS FANTASÍAS DE KATALINA

Muchas historias por descubrir...
¡Acompáñame en este interesante viaje a descubrir nuevas historias!

An Amazing World

  • Foto del escritor: Laura Katalina Cortés Salazar
    Laura Katalina Cortés Salazar
  • 19 oct 2018
  • 3 Min. de lectura

“Y es aquí donde los sueños se hacen realidad.”

Aquella mañana me desperté con los sonidos de un huevo rompiéndose en pedazos, había llegado el día y yo estaba dormida.


Siempre había esperado este día.


Era una fiel amante de los animales, hacía unos meses había encontrado el huevo de un dragón en uno de los círculos del infierno, papá me había mandado a supervisar algunas anomalías a lo largo de los castigos que allí se impartían y sin querer allí, lo había encontrado y traído a casa.


A papá le dió risa cuando llegué con aquel gigantesco huevo a la casa, apenas dijo “Sabía que Catharina algún día tendría bajo sus alas a un dragón gigantesco”, a mamá no le hizo gracia pues no quería más desórdenes en la casa, yo ya poseía un gato, un zorro y un búho albino y a veces tenía problemas com mamá por ellos. Sabiendo que o podía hacerme cambiar de opinión, mamá se resignó a que esto se convertiría en un zoológico, aunque no debiera parecerlo. Vivíamos en el palacio infernal, no un zoológico cómo quizá yo hubiese querido.



Bueno, no les he dicho cómo me llamo, soy Catharina Lucifer, en el mundo humano tengo un apellido adicional, quedando como Catharina Alighieri Lucifer, no tengo hermanos pero si dos formidables padres que a la mayoría de humanos aterran al pensar que les darán los peores males. Si, me refiero a los regentes en el infierno: Lucifer y Lilith, un súcubo y un ángel caído que se transformaron en demonios pero que a pesar de ello, todavía albergan amor en sus corazones, tanto así que pidieron perdón a mi abuelo y así llegué yo.

Tan diferente a todas las creaciones que mi abuelo antes había dispuesto en la tierra.

Algo que pesaba sobre mis hombro sin yo requerirlo.


Un sonido me sacó de mis pensamientos, un ligero gemido que provenía de aquellos restos del huevo y me asomé sonriendo. Un pequeño dragón se estaba despertando entre quejidos y era algo curioso, no lloraba cómo lo haría un bebé. Tenía la piel azul y algunos lugares rojos, me parecía muy hermoso.


Me levanté de la cama y tomé en brazos al bebé dragón que se acurrucó contra mi cuello antes de morderme, me aguanté el dolor y me recosté con él, creo que era lo que hacía los dragones para marcar a sus dueños, pero era doloroso. Me lamió hasta que el dolor desapareció y comencé a limpiarlo, en ese momento la puerta se abrió y papá se asomó curioso notando al dragón. Entró a la habitación y lo observó sereno.


— No esperaba que naciera tan rápido, pero veo que has sabido cuidar de él en lo que lleva de vida, eso es lo importante. —Se sentó a mi lado y acarició al dragón que ahora le gruñía y le reprendí, debía respetar a los mayores.

— ¿Cómo le pondrás?

— Rassei.


Desde allí todo cambió.


Al pasar los meses, pude ver que mi dragón crecía muy rápido al igual que mis poderes y con ello llegó el momento de que saliera a volar con él, era una de mis aspiraciones más grandes pero también mi miedo más grande. Nunca volaba con mis propias alas y también quería hacerlo, me daba mucho miedo el verme caer cómo muchos ángeles principiantes y más que todos se burlaran de mi, la híbrida entre ángel, demonio y humano.

Entré en el establo y lo encontré dormido y me acurruqué contra su cuerpo tibio, esperaba que ya estuviera alimentado para poder salir con él, una hora más o menos se despertó y comencé a jugar con él hasta que decidí salir.

Al salir pude notarlo algo nervioso, no quería obligarlo así que lo dejé estar. Tendría que ser otro día.


Esperaría para poder cumplir mi sueño y revocar mis miedos...


Pasado un mes llegó una misiva al infierno: se había descontrolado la facción de demonios que permanecían en la tierra al acecho y de nuevo habían cometido el mismo error: despertar a los dragones malignos.


Este sería el verdadero caos.


Las fuerzas se aliaron para controlar el caos pero no se logró. La única oportunidad que se tenía provenía de un dragón en específico…


Y ese dragón era Rassei.


Un dragón que no sabía volar al igual que yo.


Estábamos perdidos.



 
 
 

Entradas recientes

Ver todo
L
L
 
 
 

Comentarios


Inicio: Blog2
Inicio: GetSubscribers_Widget

Suscribirse

©2018 by Las Ideas de Katalina. Proudly created with Wix.com

bottom of page