Avanzando hacia el futuro
- Laura Katalina Cortés Salazar

- 14 dic 2021
- 8 Min. de lectura

Mirando ahora el cielo encapotado de mi bella Pripyat puedo hacer que mi cabeza me lleve a aquellos días donde la unión soviética reclamaba todas estas tierras y las hacía sustentar de una manera exorbitante, donde podía decirse éramos mejores que aquellos estadounidenses que ahora se jactan de tener la mejor tecnología, de tener los recursos para desarrollar más cosas.Aunque nunca tendrán lo que perdura aquí: energía nuclear, ni el avance que conlleva esta.
Hace más de treinta años un sueño fue guiado por las aspiraciones de lo que conocíamos como unión soviética, para experimentar con elementos nucleares. Anteriormente estos habían sido utilizados por Einstein para la creación de la fórmula que resultaría en manos equivocadas creando las bombas nucleares que acabaron con Hiroshima y Nagasaki en Japón. Para nuestra nación no sería usada de la misma manera.
En 1970 comenzó la construcción de la central nuclear llamada Vladimir Ílich Lenin o como normalmente se le conoce: central nuclear de Chernobyl. Al principio no se pensaba que el proyecto llegaría a final como el gobierno lo promulgaba en todas partes mientras también se jactaban de que la unión era la mejor al igual que su gente, algo que siempre me pareció exagerado, todos somos personas. Siento si me desvío del tema, estoy algo viejo y mi memoria falla, se desvía de todo lo que le cuento ahora mismo.
En aquella época el régimen (como ahora puedo llamarlo) nos doblegaba con sus mentiras, hasta que alguien decidió desafiarlos como ellos lo habían hecho con los zares. Ahora me pregunto si en realidad la chica esta, (piensa un poco mirando al suelo) Anastasia ella, hubiese estado viva como muchos esperaron nos pudo dar algo diferente a esto y a la monarquía de la que se deshicieron. De nada vale poner en palabras esperanzas que hace ya mucho tiempo perdieron el cauce, que solo son leyendas que ayudan a forjar el pueblo tal y como lo conocemos sin perder la chispa cultural anterior.
Volviendo al tema, el gobierno investigó hasta tener delineado el plan a seguir para construir la central que para todos sería el gran cambio de la época, incluso lo sería para el mundo mostrando que no usaríamos más esa tecnología para el mal sino para el bien y podríamos hacer que muchos hombres se nos unieran, ese parlamento ante el pueblo fue el mejor de todos.
La central duró más de una década en estar lista y cuando lo estuvo hubo una gran celebración y la inauguración. Para una sociedad como la nuestra este tipo de cosas siempre han sido importantes y agradables, no todos los días ocurren cosas así de nuevas si puedo decirlo así.
La central comenzó de una manera lenta, no había una verdadera medida para tomarla, pero eso decía el gobierno en especial Gorvachov que buscaba que nuestros rostros representaran el asombro frente aquel hecho, aunque, a muchos no les gustara.
La central primero fue algo muy pequeño, poco pero suficiente para los estándares de la época y de ellos nos orgullecíamos más de lo que podría contarle aquí, pensábamos que se quedaría así y no crecería más allá, cabe decir que aquello fue una sorpresa y con ello llegó esta bella ciudad (señala todo a su alrededor con una sonrisa sencilla). Con el crecimiento de la central y los empleados venidos de muchas partes de lo que era Bielorrusia se vio la necesidad de construir un complejo donde pudieran habitar todos los trabajadores de la central y así no tuvieran que desplazarse por todo el país hacia sus trabajos o separarse de sus familias por darles de comer y así llegamos nosotros.
Pripyat comenzó como una ciudad de mediano rango pero con la llegada de más familia la natalidad creció, cada año nacían más de 1000 niños en la ciudad hasta que llegó aquel día.
Una persona un poco loca hizo creer que el gobierno nos estaba diciendo mentiras y con ello estaba ocultando los verdaderos propósitos de la central. La teoría que nos presentaba es que en realidad la central era una bomba. Todo el mundo se asustó, las personas se fueron, los animales quedaron desatendidos y a pesar de ello algunos nos quedamos esperando lo peor o lo mejor según fuera, no teníamos miedo era nuestra ciudad y nadie nos la quitaría si es que ese era el objetivo de aquel hombre proveniente de una nación muy lejana. Así lo días pasaron.
Recuerdo como si fuera ayer los sonidos de los gritos y de las bocinas de la gente que había regresado pero no felices. La gente al entrar venía repitiendo sin cesar “¡abajo Gorvachov! ¡abajo las mentiras! ¡abajo la central de Chernobyl!”; con ello muchos se asustaron y salieron corriendo a sus casas, no tardó el ejército en aparecer para reprimir a la gente que ya había alcanzado una de las puertas de la central y amenazaba con entrar a destrozar todo, todo el mundo ahora sí tenía miedo.
El ejército trató de reprimir a la gente sin las armas y pudo lograr que solo se quedaran allí sentados vociferando contra el gobierno sin generar daños, unos días después de aquello el gobierno se pronunció. Fue una gran sorpresa para todos ya que pensábamos que aquello se quedaría en lo muros de la ciudad y no saldría de allí, el presidente puso al mando a un científico que confirmó parte de lo que dijo aquel loco: la central podría convertirse en una bomba nuclear si no se tenían las precauciones necesarias.
Esta vez la gente se quedó.
Unos meses después, un equipo de científicos enviados por el gobierno arribó a la ciudad para hacerle unos cambios estructurales a la central para evitar este desastre, toda la gente se hallaba en vilo esperando el resultado mientras trataban de seguir con sus vidas que ahora pendían de un hilo o de una central mejor dicho.
Duró más de dos años en ser reparada, se anunció que estaba bien en el año 86 creo yo, la gente se alegró y volvió a sus cosas todavía admirando la central, la única usada para hacer el bien con lo que otros hicieron el mal.
Allí todavía no acaba la historia.
Cada año un equipo de científicos venía a revisar la central y su estructura para asegurar la seguridad de todos sus operarios y los ciudadanos,algo que nos parecía pues se notaba que el gobierno deseaba nuestra seguridad. Que ingenuos éramos.
El gobierno unos meses después aprobó un experimento para realizarse en la central, querían saber si el reactor era capaz de sostenerse más tiempo después de apagar las turbinas de vapor hasta que la energía de emergencia fuese liberada por medio del diesel almacenado, suerte que fuimos avisados y fue detenido.
Uno de los científicos, el señor Nikolay Kuznetsov conocía de primera mano el experimento que querían desarrollar de una manera indiscriminada y sin protección alguna para ellos y corrió. Muchos lo vimos correr por la ciudad hacia la central en horas de la tarde casi llegando la noche, le teníamos esperanzas.
Y lo logró.
Aquel científico logró para el experimento y ayudó a recopilar más información para hacerlo de la manera correcta un año después, el experimento final salió muy bien aunque no todo.
Unos dos meses después en el año 87 casi llegando al 88 el científico nos contó la verdad referente al gobierno al que no le importaba nada, que en realidad buscaba desarrollo a costa de la vida de otros. Allí comenzó la furia colectiva.
Así como hacía algunos años la gente se había rebelado por cuenta de un loco, ahora lo hacía por cuenta de un científico que les contaba la verdad oculta. La gente comenzó con los destrozos, no importaba que era, solo buscaban que el gobierno bajara y se instaurara otro, esto parecía la revolución rusa ¿sabe? Destrozos, guerra y muertes.
Pasaron los días y se convirtieron en semanas, meses y luego años, exactamente tres. Todo cambió en la ciudad al igual que en el país. La gente ya no quería al gobierno y en sus intentos de bajarlo, lo lograron la última vez, la gente no celebró como siempre lo hacía.
Solo hubo un silencio abrumador.
Se decretó un año de luto por las personas fallecidas y en ese momento a la deriva una luz brilló. La central sería la esperanza del país de nuevo.
Los cimientos ya estaban y el conocimiento también, sólo faltaba la gente que llegó con ayuda de el jefe de la central el mismísimo Nikolay Kuznetsov unos dos meses después de haber comenzado con el luto. Muchos hombres fueron elegidos para aprender las artes de la ciencia, entre ellos estaba yo que contaba con 30 años de edad.
Comenzamos un 1 de julio en la horas de la mañana, cada hombre allí reunido tenía un equipo especializado para entrar a los laboratorios, luego de esto el jefe se encargó de darnos un recorrido por toda la central, mostrándonos el funcionamiento de cada cosa allí y asignando a cada uno de nosotros a un puesto diferente que se asemejara a nuestras habilidades, con el objetivo de un máximo rendimiento en la central. Nosotros no veníamos a hacer cualquier cosa, nosotros veníamos a hacer historia.
Un año después se inició la construcción de otra parte de la central con los fondos que quedaban del anterior gobierno y la ganancia de producción del reactor, a pasos cortos se lograban cosas inimaginables para la posteridad que ayudaban al pueblo. En este periodo de tiempo ya varias ciudades se abastecían de energía por medio de la central algo que era sumamente positivo.
Más gente estudió para entrar en la central. Creo que nunca se lo mencioné pero estudié algo relacionado con los químicos y eso sirvió de mucho para todos y más para conocer sobre lo que no se debía hacer.
El nuevo gobierno instituido en países diferentes no quiso tomar la central para un determinado país, decidió dejar la central para ambos sabiendo que aquello era mejor que repartir todo entre los dos generando desequilibrio en las producciones y daños a gran escala en la energía.
Con el avanzar de los años casi llegando al año 2000 la otra parte de la central estuvo lista, más hombres fueron educados para poderla manejar con la nueva tecnología que se iba desarrollando, cada cosa estaba evolucionando y la energía crecía sin cesar al igual que algo malo y nefasto llamado: contaminación. Los científicos estábamos tan enfrascados en el funcionamiento de la central que seguía en camino que no nos percatamos del daño que ahora se hacía al ambiente, las fábricas en los alrededores crecían y con ellos los gases que expulsaban al igual que la central, el vapor era nefasto, el vapor traía polución y de él no podíamos escapar. Nuestra única solución era ralentizar el crecimiento de todo y mitigarlo con árboles y demás cosas naturales que la tierra ahora nos pedía con cambio por vivir bien y sin daños.
Logramos desarrollar el,plan y con ello más la energía limpia, estábamos orgullosos de ello de nuevo y seguimos con nuestros planes, eso sí conociendo más sobre el cuidado del medio ambiente.
En tan poco tiempo nos convertimos en una gran ciudad, ejemplo de lo que alguna vez fue la unión soviética y de los avances tecnológicos que eran posibles en el mundo. Nuestra ciudad aparecía en todas partes y era ejemplo a seguir luego de que existieran interconexiones de energía nuclear a lo largo y ancho de los dos países ahora llamados: Rusia y Ucrania. La iniciativa de energía nuclear se tomó el mundo.
Ahora que lo pienso hicimos bien, no debemos disponer de materiales naturales diferentes a los químicos para sustentar la vida de nosotros y somos ayuda para el diseño de otro tipo de sociedad, una sociedad más humana y consciente.
En el mejor de los casos hicimos lo que alguien nos había impuesto pero para bien, no decidimos ser odiosos y compartimos nuestros secretos con el mundo. En el que ahora en Europa se está creando una central de energía nuclear.
No sabría decir con certeza que hubiera sucedido si aquel accidente se hubiera perpetuado, creo que todo el país se hubiera vuelto un desastre y no solo el país, el mundo entero lo habría visto sin poder hacer nada más frente a ello que encerrar el hongo lleno de muerte y nunca más hablar de energía nuclear en el mundo.
¿Puede ver este cielo azul? Esta es mi ciudad, mi amada Prípyat que no duda en imponerse ante todo.





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