top of page

LAS FANTASÍAS DE KATALINA

Muchas historias por descubrir...
¡Acompáñame en este interesante viaje a descubrir nuevas historias!

Lo que busco en mi vida (y lo que me persigue)

  • Foto del escritor: Laura Katalina Cortés Salazar
    Laura Katalina Cortés Salazar
  • 20 ene 2023
  • 6 Min. de lectura

Lo que podía pesarle en la consciencia a Catharina era algo que jamás nadie conocería, en especial su padre que ahora se encontraba en el alféizar de la ventana observando cómo volvía en la madrugada a encerrarse en su habitación, y es que notaba que todo estaba cambiando de una manera tan rápida que no evitaba notar que se le estaba escapando entre las manos sin poder hacer nada más que observar en lo que se estaba convirtiendo.


Su padre andaba preocupado, las llegadas tarde, las constantes preguntas sobre aquellos temas mundanos y sobretodo, que ya no le decía nada. No era algo que a muchos les preocupara realmente, tan solo a él, que estaba notando un profundo cambio en ella pero sin lograr conocer a que se refería ese cambio, solo quería traerla devuelta y haría hasta lo imposible. Comenzando por esa llamada.


Ahora, Catharina se concentraba en poder hacer que aquel muchacho que la anterior noche había escuchado sus palabras no se burlara de ella. Nunca había pensado que aquellas palabras que le gritaba al viento pudiesen ser interceptadas por la misma persona que era la protagonista de estas y que la hacían sentir avergonzada claramente. Lo peor de aquella situación es que se negaba a aceptar aquellos sentimientos y él deseaba que lo hiciera supuestamente porque deseaba conocer aún más de lo que sucedía con aquellos sentimientos.


Lastimosamente Catharina le conocía más de lo que él pensaba.


El día siguió su curso con un batir de alas algo escalofriante, cómo si tuviese a un acosador tras de sí con “every breath you take” sonando a todo volumen mientras hacías algo. Así se sentía Catharina sin notar realmente que tenía a dos demonios tras de ella esperando conocer que era lo que le sucedía. Ya no era un solo demonio preocupado, ahora eran dos.


—¿No crees que está mal que la andemos espiando? Soy tu súbdito y tu aliado y sabes que ella me encanta pero estamos llegando a niveles de acoso gigantescos Luc...— Asmodeus o As, uno de los príncipes del infierno y amigo cercano de Catharina le mencionó al padre de esta (que no hacía más que seguirla en búsqueda de respuestas), al lo cual el mencionado solo hizo una mueca despectiva, no deseaba dejar desamparada a su hija.


—Ya deja de actuar cómo si esto no fuera necesario Asmodeus, ella no nos va a decir que es lo que le está sucediendo y soy su padre, es mi deber saber que le sucede y ayudarla a pesar de que no quiera. —A pesar de aquello sabía que tenía la razón, parcialmente. Pero a fin de cuentas ya no podía dejar de lado lo que estaba haciendo. En aquel momento un grito lo alertó y le dió toda la razón de porqué estaba haciendo esto. Y se precipitó a tierra con su compañero en el flanco derecho.

Momentos antes todos los estudiantes de aquella escuela habían salido con rumbo a sus casas cuando un grupo de chicos tomó de los brazos a cierta chica llamada Catharina y esta sin poder usar sus poderes frente a ellos tuvo que dejarse llevar todavía gritando, detestaba al grupo de amigos de la persona que amaba pues les gustaba hacer bromas pesadas a muchos en especial a su mejor amigo de la escuela, pero que se le podía hacer además de darles una patada en la cara cuando no la vieran…


—Ya cállate niña, deberás decir frente a todos que es lo que sientes, ya nos tiene hartos con la plática sobre ti.—Catharina negó y plantó los pies en el suelo de una manera fuerte,no podrían llevarla hasta donde ellos querían, es más, en este momento parecía que sufrirían la consecuencias de haber intentado llevársela.


Ambos hombres que antes surcaban el cielo aterrizaron muy cerca al lugar donde estaban por ocurrir algunas cosas y corriendo llegaron frente a la joven que ahora le daba sus buenos golpes a cada uno de los jóvenes que antes la tenían retenida esperando que ella les dijera lo que ellos esperaban escuchar pero, ella no haría lo que unos simples muchachos violentos querían, sus padres la habían criado con la fiel convicción de que se haría su voluntad si no pasaba por encima de los derechos de los demás. Con un empujón los hizo caer en la tierra de cara y suspiró antes de que apareciera su amado.


—Creí decirles que la llevaran para darle su merecido, idiotas.—Los jóvenes trataron de levantarse pero, el pie de Catharina logró precipitarles de nuevo al suelo sino poder hacer nada más, cada vez más las preguntas crecían alrededor de la chica.


— Sabía que no venías por nada bueno “Aarón"—La única persona que sabía que su nombre no era Aarón estaba frente a él y también, resultaba que lo pretendía. Le observó con una sonrisa arrogante.


—¿Qué puedo decirte Lucifer? Me encanta molestar a las rarezas de este instituto y más, conociendo tú sucio secreto.— Quería amenazarla, hacer que cayera rendida a sus pies para poder molestarla más de lo que lo haría alguna vez con alguien más y enseñarle que no merecía su final feliz sabiendo lo rara que era. Lastimosamente, ella no era una tonta. Catharina se acercó a él.


—Espero que lo digas con un falso nivel de superioridad y dejes de creerte, por favor. —Esperaba que se disculpara, la verdad, se estaba cansando de que buscara la manera de recalcar que era un fenómeno y es que ella ya lo sabía, no necesitaba de la presión social que buscaba derrumbarla.


—Realmente…-se lo pensó o eso creía mostrarle a ella- nah… es una de las formas más perfectas para molestar a una persona en especial a ti. Y realmente quiero verte fuera de tus cabales cómo tanto se rumorea-Notó con una sonrisa cómo la mirada de Catharina se oscurecía, perfecto.- ver qué no eres la perfecta creación que tiene Dios, que eres una bestia.


En cada palabra se notaba todo el odio que aquel ser quería que Catharina recibiera. Sin saber, que ella ya conocía toda la envidia que le tenía al igual que el odio y el rencor. Conocía muy bien que Aarón siempre había deseado ser el elegido por Dios, bueno desde antes de haberse cambiado de bando convirtiéndose en un demonio que a muy pocos les daba su verdadero nombre. En fin, deseaba ser elegido por Dios para hacer muchas cosas cómo ella lo hacía, pero sabía que era imposible.


—Azazel, deberías dejar de lado todo tú odio, rencor y envidia para tratar de tener una vida algo buena sin tratar de hacerle una treta a quién se te antoje.-Frente a esto Azazel (su verdadero nombre, no Aarón cómo le mostraba a los otros) mostró una sonrisa llena de malicia antes de ir contra ella— porque yo no voy a caer entre tus juegos de gato y ratón ya que son absurdos, yo no juego con quién desea tan solo hacerme daño y no divertirse conmigo.


Aquel demonio estaba ya fuera de sus cabales, aquel momento fue un momento irónico frente a todo lo que realmente estaba buscando, quien ahora era la bestia no era ella, era el. La agarró de salir cabellos castaños.


—Ojalá nunca te hubiesen elegido a ti. No te merece nada ni siquiera que yo te llegue a amar. Eres un monstruo horroroso.-Parecía dispuesto a hacerle pagar por una elección en la que ella no tuvo cabida, es más, a veces ella renegaba de esta por la cantidad de responsabilidades que traía pero estaba agradecida.- Espero que te maten.


Cerca a la charla, un par de demonios escuchaban atentos a lo que decían, unos ojos de gato se posaron sobre la pareja que discutía para luego aparecer en la mitad de ambos, observando con furia a Azazel que buscaba ahora estrangular a Catharina ante la mirada de todos aquello humanos. Tendría que borrarles la memoria luego.


—Deja de hacerle eso ahora. Entiende que ella no tiene la culpa de lo que sucede, sabes con quién te estás metiendo y parece no importarte.-Y allí comenzó la pelea para dejarle en claro a Azazel con quién no debía meterse.


Uno, dos, tres golpes en la cara y luego al abdomen dejaban ver como uno dominaba al otro, cómo se volvía una lucha campal por aquella chica que parecía ajena a todo ello, que parecía no disfrutar de lo que sucedía pero que tampoco se animaba a entrometerse, hasta que una voz se escuchó.


—El problema es tuyo Catharina, deberías parar con esto, no es justo que Asmodeus esté peleando por tu causa.-Catharina asintió a las palabras de su padre, era el momento de dejar que los demás pelearan sus batallas, era algo injusto.


—Asmodeus, deja ya de pelear y de darle en la cara, ya tuvo bastante.-Se acercó a ellos y observó con mucha molestia a Azazel.— Y tú… tendrás tu castigo, ya me hartaste con toda la parafernalia de que me odias por una razón a la que soy ajena. Busca una vida que te llene en vez de venir tras de mí como si fuese un premio.


Dejó que su padre escoltara a aquel hombre mientras en su interior rezaba porque dejara de molestarla, solo deseaba una vida normal, conseguir un novio, hacer que su familia disfuncional funcionara y demás, sabía que era difícil pero lo iba a lograr.





 
 
 

Entradas recientes

Ver todo
L
L
 
 
 

Comentarios


Inicio: Blog2
Inicio: GetSubscribers_Widget

Suscribirse

©2018 by Las Ideas de Katalina. Proudly created with Wix.com

bottom of page